lunes, 9 de noviembre de 2009

Cuando uno no tiene con que hacer

Todo el tiempo libre que puedo tener se reduce, en muchas ocasiones, a no hacer nada porque no tengo con que hacerlo. Las limitaciones que produce no contar con el dinero necesario para hacerlo, hace que ese tiempo libre se reduzca a pensar en las posibilidades que pudiera tener si tuviera el dinero para hacerlo. Este galimatía entre hacer y no poderlo hacer, aparte de hacer perder mi tiempo, produce una sensación de imposibilidad que hace que me autolimite. He crecido con la mentalidad de que para construir una posibilidad hace falta dinero porque de lo contrario el resultado final de la posibilidad se ve mermado por la falta de lo material de la misma.
No doy el salto a las realizaciones no materiales, a la búsqueda de la imaginación para conseguir objetivos, a la innovación intelectual, al encuentro con los pocos medios que tengo para construir realidades perfectas que me satisfagan y crear concreciones perfectas. Pasarse el día lamentándose de la precariedad de medios, es una solución que maldice al otro por no contribuir a lo propio y a uno mismo por ser pacato en la valentía y encontrar los medios en donde existen y que no están donde yo.
Perdonen estos absurdos intelectuales. El encuentro con la lástima y con los miedos. A veces prefiero quedarme con lo poco que soy que avalanzarme a lo precario de lo que puedo ser.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Cuando uno escucha

Estando en mi casa, realizando lo que fuera , me he acostumbrado a que, junto con el sonido de la cotidianeidad y del mar, tener el sonido de la radio. No soy de los que va haciendo 'zapping' radiofónico sino de los que ya ha elegido las emisoras que quiere escuchar. He realizado la selección previa y aunque me quite posibilidades de elección sé lo que quiero escuchar, no porque comparta en su totalidad las opiniones o enfoques, sino porque conozco los 'tics' de mis elecciones y puedo, desde este conocimiento, juzgar y dar opinión.
Escucho y van pasando ante mis oídos historias personales, situaciones, anécdotas, etc. que recojo con la inquietud del que está delante de la vida de una manera virtual. No estoy pero me siento presente. Pero no me comprometen
Cuando estoy en la vida real, últimamente más bien poco, escucho otras situaciones de realidades más cercanas que me producen idéntica sensación pero a la inversa. Estoy presente pero no siento la cercanía a dicha situación. Voy eligiendo las sintonías que me son agradables con el ánimo de escuchar aquellas con las que comparto vivencias. El resto sólo las oigo.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Mi tiempo

Hoy no me ha tocado limpiar las ventanas. Hoy ha sido el polvo y la escalera de fuera, hacer la comida y fregar. Pero estas tareas ya han terminado y tengo todo el resto del día libre. Ahora toca organizarlo. El problema está en el comienzo. Buscar lo importante para no tener sensaciones de pérdida de tiempo. Empiezas por donde te apetece y terminas cuando te surge alguna obligación. Terminas haciendo una variedad de cosas sin el criterio que tanto buscabas. Y pasa el tiempo y un día tras otro. Parece que necesitaras una organización exterior que te indicara lo importante para establecer como 'divertimento' el resto del tiempo. Por mucho que me empeño en decirme que la organización y las escalas de importancia las pongo yo, termino como vagabundo por mi casa debatiéndome sobre lo que tengo y debo hacer. Así soy yo.

jueves, 2 de julio de 2009

Mi gente

Ayer, después de culminar la labor pendiente con las ventanas (las jodidas nunca quedan limpias), me llamaron unos amigos para que los visitara en su casa (ya no me llaman para visitarme, sino para que vaya a visitar como a enfermera por enfermo). No me disgusta visitar. También me alegra ser visitado. Pero últimamente con la emancipación de mis amigos el resguardo de su casa los satisface y los llena de protección. Salen menos, necesitan menos que antes el ambiente callejero y realizan en el interior de sus casas todas las tareas de ocio y de negocio que necesitan para subsistir.
Yo los visito. Las actividades son limitadas por el espacio, por los vecinos y porque cuando uno está en su casa se autoimpone una serie de normas que impiden, en muchos casos, estar en la comodidad de no preocuparse. Cada vez la experiencia es menos grata. Se relaja mucho la cortesía al invitado y se le inserta en la laboriosidad de tareas (con los problemas de discusión que ello conlleva) que no son las que busca el que va a visitar.
Aunque somos más que amigos hermanos, no procuran el sentimiento benefactor para el que viene a su casa. La sonrisa abierta y el arte del distraimiento. Vas a visitar un capítulo más de su cotidiana vida.

martes, 30 de junio de 2009

Mi labor

Acabo de terminar las 'tareas domésticas'. Las persianas que dan a la calle ya lucen limpias. En el verano pasa más gente por delante de mi casa y no quiero que digan que los que viven aquí son unos guarros. No sólo por eso sino porque la mierda que tenían incrustadas ya formaban dunas. Toda la mañana para cinco persianas. Mi labor ya cumplida.
He descubierto que esto de ser ama de casa es harto cansado. Junto al cansancio físico se une el psicológico de ser ama de casa. No te despegas de ello durante todo el día y a veces te sientes como un conservador de animales en vía de extinción. Siempre preocupado porque lo que has limpiado se mantenga impoluto más tiempo y porque nadie pueda perpetrar algún atentado contra tu limpieza querida.
Es mi nueva realidad. La de ser hombre y ama de casa. Es lo que tiene formar parte de la lista de los que han dejado de poseer unas horas a las que llamar trabajo.